| Extrañas nubes en el límite con el espacio Recientemente, los astronautas de la Estación Espacial Internacional fotografiaron extrañas nubes de color azul eléctrico que se encontraban ubicadas en el límite con el espacio. |
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Agosto 25, 2008: En el espacio, no quite la vista de la ventana. Nunca se sabe qué se podría ver. El mes pasado, los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) presenciaron un hermoso despliege de nubes nocturnas brillantes. El 22 de julio, la estación se encontraba localizada a aproximadamente 340 km sobre la parte oeste de Mongolia, cuando la tripulación captó esta imagen: Arriba: Nubes nocturnas brillantes fotografiadas por la tripulación de la EEI: más información. El científico atmosférico Gary Thomas, de la Universidad de Colorado, ha visto miles de fotos de nubes nocturnas brillantes (NLC, por su sigla en idioma inglés) y afirma que esta es una de las mejores. "Son hermosas", dice. "Y esto precisamente muestra lo alto que en verdad se encuentran estas nubes —en el límite mismo con el espacio". Él estima que la banda de color azul eléctrico estaba ubicada a 83 km sobre la superficie de la Tierra, una altura superior al 99,999% de la atmósfera de nuestro planeta. El cielo a esa altura es de color negro como el espacio. Este es el reino de los meteoros, de las auroras de elevada energía y de los satélites que se desintegran.
La gente observó las primeras NLC al final del siglo XIX, después de la erupción del Krakatoa, en 1883. El extraordinario volcán indonesio lanzó columnas de ceniza a más de 50 km de altura hacia la atmósfera de la Tierra. Esto produjo espectaculares atardeceres y, por un momento, logró que mirar el crepúsculo se convirtiera en un pasatiempo en todo el mundo. Una tarde de julio de 1885, Robert Leslie, de Southampton, Inglaterra, vio delgados filamentos azules en el cielo mientras oscurecía. Él publicó sus observaciones en la revista Nature y entonces se le acreditó el descubrimiento de las nubes nocturnas brillantes. Los científicos del siglo XIX estimaron que las nubes eran alguna curiosa manifestación de las cenizas volcánicas. Sin embargo, tiempo después de que el Krakatoa había lanzado las cenizas, las NLC permanecían en el cielo. "Es un enigma", dice Thomas. "Las nubes nocturnas brillantes no sólo persistieron, sino que también se dispersaron". Al comienzo, las nubes estuvieron limitadas a latitudes por encima de los 50o; para poder verlas, era necesario viajar a lugares como Escandinavia, Siberia o Escocia. No obstante, en los últimos años, han sido vistas desde latitudes medias como Washington, Oregón, Turquía e Irán: Arriba: Nubes nocturnas brillantes sobre el Monte Sabalan, un volcán extinto de 4.810 metros ubicado en el Noroeste de Irán. Crédito de la fotografía: Siamak Sabet. [Más información] "La aparición que tuvo lugar este año sobre Irán (fotografía de arriba) fue espléndida", dice Thomas. Las nubes persas aparecieron el 19 de julio, apenas algunos días antes del paso de la EEI, y fueron fotografiadas desde una latitud de 38o N. "Esto es bastante al Sur", dice. Actualmente, el origen y la dispersión de estas nubes es un misterio. ¿Podrían ser señales de un cambio climático? "Los primeros avistamientos coinciden con la Revolución Industrial", menciona Thomas. "Pero la conexión es controvertida". La NASA está investigando. El satélite AIM (Aeronomy of Ice in the Mesosphere o Aeronomía del Hielo en la Mesosfera, en idioma español), lanzado en el mes de abril de 2007, está ahora en órbita polar desde donde puede monitorear el tamaño, la forma y la composición del hielo de las NLC. La misión se encuentra aún en sus etapas iniciales, pero ya se han aprendido algunas cosas. Thomas, quien es un investigador adjunto del satélite AIM, destaca:
Estos hallazgos son nuevos e importantes, pero aún no resuelven los misterios centrales: ¿Por qué las NLC aparecieron por primera vez en el siglo XIX? ¿Por qué se dispersan? ¿Qué está haciendo el hielo en una capa tan rarificada, en la parte superior de la atmósfera, y que es millones de veces más seca que el aire del desierto del Sahara? El AIM acaba de recibir una extensión del plazo, de 3 años (desde 2009 a 2012), para continuar con los estudios. "Creemos que más tiempo en órbita y más datos van a ayudarnos a responder estas preguntas", dice Thomas. Mientras tanto, este es un hermoso misterio. Sólo pregunte a cualquiera que se encuentre en el límite con el espacio. |
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Créditos y Contactos Autor: Dr. Tony Phillips Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Curador: Bryan Walls |
Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Vicente Hernández-Hernández y Ramiro Franco Editor en Español: Angela Atadía de Borghetti Formato: Ramiro Franco |
| El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión. | |
| Más información (en inglés y español) |
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AIM -Aeronomy of Ice in the Mesosphere (Aeronomía del Hielo en la Mesosfera, en idioma español), portal de la misión - Universidad Hampton. El descubrimiento de las NLC: Una breve historia El volcán Krakatoa entró en erupción en el año 1883; sin embargo, las NLC no aparecieron hasta 1885, esto significa que hubo un intervalo de 2 años. "A la circulación atmosférica le tomó este tiempo transportar el material eyectado del Krakatoa (vapor de agua y/o cenizas) hasta la región ubicada a 83 km", explica Gary Thomas. "Se tiene certeza de que las NLC no fueron observadas en el verano boreal de 1884". Con frecuencia, se cita al alemán T. W. Backhouse como el descubridor de las nubes nocturnas brillantes, pero el precedente científico debería ser atribuido a otro observador. Thomas explica: "Ahora atribuimos el crédito del primer informe publicado sobre nubes nocturnas brillantes a Robert Leslie, de Southampton, Inglaterra, cuya carta apareció en Nature, en julio de 1885, un mes antes que la carta de Backhouse (quien reconoció que Leslie había realizado antes su publicación). Backhouse argumentó que vio las inusuales nubes por primera vez el 8 de junio de 1885, casi un mes antes de la fecha informada por Leslie, el 6 de julio del mismo año, pero su carta no fue publicada en Nature hasta el 10 de septiembre. Históricamente, se ha afirmado que Backhouse fue el primero en verlas, pero Leslie es ahora citado como el pionero debido a que él realizó antes su publicación". "Otto Jesse, de Berlín, y muchos otros dieron cuenta de avistamientos ese mismo verano boreal. Jesse informó en una carta a Nature, en 1890, que siempre había puesto gran atención a las nubes (en 25 años de observación) y, 'en esa ocasión [el 23 de junio de 1885], esas nubes brillantes me parecieron más sorprendentes y enigmáticas'". El futuro de la NASA: Política de Exploración Espacial de Estados Unidos |
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